¿Cómo se transmiten las ITS?
Las infecciones de transmisión sexual se contagian principalmente a través del contacto con fluidos corporales infectados (como el semen, el flujo vaginal o la sangre) o por el contacto directo piel con piel de la zona genital durante las relaciones sexuales.
Las vías de contagio más comunes incluyen:
- Relaciones sexuales sin protección: Ya sean vaginales, anales u orales, si no se utiliza una barrera adecuada.
- Múltiples parejas sexuales: Mantener relaciones con diferentes personas de forma simultánea aumenta estadísticamente la probabilidad de exposición.
- Uso compartido de objetos personales: Compartir juguetes sexuales sin desinfectar o sin usar un preservativo nuevo para cada persona.
- Vía sanguínea: Compartir jeringas, agujas o elementos cortantes como cuchillas de afeitar con una persona infectada.
Síntomas y consecuencias de una ITS
Muchas infecciones de transmisión sexual pueden ser asintomáticas en sus primeras etapas, lo que significa que una persona puede transmitirla sin saber que la tiene. Cuando sí se presentan síntomas o la infección progresa sin tratamiento, las consecuencias pueden incluir:
Síntomas inmediatos
- Ardor, dolor o escozor al orinar.
- Flujo o secreciones inusuales por el pene o la vagina (con cambios de color u olor).
- Llagas, úlceras o heridas en la boca, zona genital o anal.
- Verrugas genitales o protuberancias en la piel.
- Sangrado vaginal intermenstrual o después de las relaciones sexuales.
- Dolor persistente en la zona abdominal baja.
Consecuencias a largo plazo si no se tratan
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Infertilidad: Infecciones como la clamidia o la gonorrea pueden causar Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP), dañando el sistema reproductor.
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Mayor vulnerabilidad: Tener una ITS activa multiplica el riesgo de contraer otras infecciones graves, como el VIH.
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Cáncer: Determinadas cepas de virus, como el Virus del Papiloma Humano (VPH), están directamente relacionadas con el desarrollo de cáncer de cuello de útero, anal o de garganta.
Estrategias clave para evitar el contagio de una ITS
Prevenir es mucho más sencillo y saludable que tratar una infección o afrontar un embarazo no deseado en la adolescencia. Aquí te dejamos las pautas fundamentales:
1. El preservativo: Tu mejor aliado
El condón (tanto masculino como femenino) es el único método anticonceptivo que también protege contra las ITS. Métodos hormonales como la píldora, el DIU o la inyección previenen embarazos, pero no detienen los virus o bacterias.
2. Uso correcto de los métodos de barrera
No basta con usarlo; hay que usarlo bien. Esto implica colocar el preservativo desde el inicio de la relación sexual, verificar su fecha de caducidad, conservarlo de forma adecuada y no utilizar lubricantes de base grasa (como aceites o vaselina) que puedan romper el látex.
3. Comunicación y revisiones periódicas
Hablar abiertamente con tus parejas sexuales sobre la salud y acudir a revisiones médicas o realizarse pruebas de detección (cribados) de forma regular es parte de una conducta responsable y de autocuidado.
La importancia de la orientación y la medicina preventiva
Los expertos coinciden en que el aumento de las estadísticas de ITS y embarazos juveniles no se debe a la falta de acceso a los métodos, sino al desconocimiento de su uso correcto y a los mitos que aún rodean a la sexualidad.
Si tienes dudas sobre qué método elegir o crees que has estado expuesto a una situación de riesgo, acude a nuestra clínica especializada en salud ginecológica para recibir orientación profesional. ¡Cuidarte es tu derecho!
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