Las enfermedades de transmisión sexual (ETS), también conocidas como infecciones de transmisión sexual (ITS), representan un desafío de salud pública global. A pesar de los mitos, cualquier persona sexualmente activa está expuesta. Protegerse no es solo una medida de precaución, es un acto de responsabilidad y autocuidado. En este post analizaremos por qué la prevención es tu mejor herramienta y cómo integrar hábitos seguros en tu vida íntima.